Textos Julio
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Una finalidad, una intención, un objetivo- 9 de julio de 2008

Los peregrinos se distinguen esencialmente por su objetivo.
“Mezclado en el tumulto de la ciudad, y con el riesgo de perderme en alguna de las caudalosas corrientes de personas con objetivos diferentes, recordé la mirada del ‘sagrado peregrino' de san Antonio de los Cobres, en Salta, Argentina. Su mirada parece perdida, porque está intensamente concentrada en el objetivo espiritual de su peregrinación. Y así, camina más allá de las ofertas circunstanciales que lo acosan al paso.
Definitivamente, lo que nos constituye peregrinos es la fidelidad al objetivo, al Encuentro de Amor.
Mezclado entre la multitud el peregrino busca el brillo del alma viva, inmortal, latiendo en los ojos de la gente esperanzada; en su riza y sus gestos de alegría y de amor.
Sin el germen de Cristo, la belleza esbelta y pujante no es más que carne del voraz gusano del tiempo. Lo inmortal y la muerte, todo transita junto, muy arriesgadamente entrelazados.
La gracia que rogamos con ahínco, mientras avanzamos, es el norte del peregrino. Seguir buscando la gracia de llegar es lo que nos ayuda a no perdernos.
Bendecí Jesús a todos los peregrinos de hoy. ¡Concédenos la gracia de la fidelidad sobre el camino!

Guillermo Ortiz SJ- Reflexiones 21