Dios escribe derecho... - 31 de julio de 2008
Dicen que ‘Dios escribe derecho con renglones torcidos'. En el caso de San Ignacio de Loyola es así. Ignacio no solamente se torcía para caminar porque quedó rengo. Ignacio de Loyola llevaba una vida torcida. No circulaba por el camino del amor que Jesús nos muestra en el Evangelio. Su camino terminaba en el precipicio del mal.
Fue gracias a esta herida que lo dejó rengueando que tuvo la oportunidad de enderezar su vida por el camino de Dios.
Con el tiempo Ignacio de Loyola convertido, se define así mismo como ‘peregrino'. Peregrino rengo pero peregrino de Dios.
¿Cuál es nuestro camino? ¿Cuál es mi camino? ¿Qué camino estás haciendo vos?
La convalecencia de sus heridas de guerra lo lleva a Ignacio de Loyola a mirar para adentro y ahí descubre que Dios le habla en su corazón en medio de otras voces que pretenden que él continúe por el camino torcido.
Dios es misericordioso. Ignacio de Loyola era un bautizado. Y Dios no se cansa de buscar a sus hijos.
Ignacio advierte sabiamente que lo que el Señor le dice es mejor y se decide a servir a Jesucristo en su Iglesia. Como en aquel tiempo la Iglesia era acusada más que ahora por torcida y escandalosa, Ignacio podría haber puesto la excusa. Pero el sabe por experiencia personal que ‘Dios escribe derecho con renglones torcidos', y lo mismo se pone a disposición del Papa para que lo envíe donde haga falta.
Podemos pedirle a San Ignacio de Loyola que nos ayude a sentir adentro la vos del Señor, como él la escuchó.
Guillermo Ortiz SJ - Reflexiones 21
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