El imprescindible encendedor -10 de julio de 2008
No es fácil encender fuego. Históricamente es un gran descubrimiento para el desarrollo y mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano.
Aquel día tan frío a la intemperie, en el que casi morimos congelados si no fuera por el fuego que encendimos con el rescoldo del campamento, ese día, Julián buscó la pava para el mate y descubrió en la mochila de provisiones que Gabriel no había llevado encendedor. Lejos del grupo y sin el rescoldo del campamento Gabriel tendría muchas dificultades para encender el fuego y corría serio peligro.
En la ciudad tenemos muchas posibilidades de encender el fuego y por eso quizá no somos concientes de su importancia. Ahora las cocinas ya vienen con el encendedor incorporado. Pero en ninguna parte podemos prescindir del fuego y de combustible, de energía para alimentarlo.
También en la dimensión espiritual que nos hace humanos, tenemos o no tenemos el fuego del Amor santo de Dios. Antes de Jesús no era posible acceder a este fuego que hoy arde en el corazón del Señor y se enciende en nosotros por el encuentro con él por la lectura de los textos sagrados del evangelio, la oración y sobre todo en el misterio de los sacramentos.
¿Sabes donde encontrar esa chispa de fuego del amor de Dios?
Guillermo Ortiz SJ- Reflexiones 21
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