Textos Julio
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Inscrito en el ADN – 1 de julio de 2008

La peregrinación misma convoca.
Es como que la misma naturaleza de la persona humana llama a salir; a ponerse en camino.
Nuestra condición natural de peregrinos nos define. Somos esencialmente peregrinos. Venimos de Dios y vamos hacia Dios.
No nacemos terminados. Hay que crecer hasta la meta; hasta el objetivo de la vida; hasta alcanzar la estatura verdadera de los hijos de Dios, tan alta como las torres góticas de la basílica de Lujan en Argentina
Vos ¿estás en movimiento o aburguesado en la comodidad distraída y esclerotizante del cuerpo y del espíritu?
¿Ya no percibís este llamado hondo de tu naturaleza religiosa?
Si, la naturaleza misma llama a salir, a ponerse en camino físicamente y simbólicamente.
Los largos kilómetros de caminata hasta el santuario se sienten en el cuerpo, pero la peregrinación física representa el camino espiritual que todos hacemos.
Aún cuando estamos cómodamente apoltronados estamos haciendo un camino por dentro. ¿Hacia dónde va tu vida? "Yo soy el camino" dice Jesús.

Guillermo Ortiz SJ- Reflexiones 21