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El 1 de mayo de 2011 el Papa Benedicto 16 beatificó a Juan Pablo II. Aprovechemos para pedir una gracia linda a este “Papa misionero y amigo” que ya está en el cielo. Que Juan Pablo II nos bendiga a los católicos con el “sentido de Familia”, de Comunidad.
Armado con el báculo Es un arma, para el escáner del aeropuerto, porque es de metal el báculo (bastón pastoral rematado en cruz), que esgrime en su mano izquierda la estatua de Juan Pablo II que llevé a la Argentina, porque es de metal. Pero las 3 veces que subí al avión con la imagen del futuro beato, la caja de 70 cm con la etiqueta “frágil” pasó sin problemas y hasta con privilegio. En el aeropuerto de Córdoba me hicieron pasar adelante, en una fila larguísima, para que no me quedara sin lugar en el portaequipaje. En Comodoro Rivadavia el policía del escáner me pregunto qué llevaba en la caja y cuando le respondí: una estatua del Papa Juan Pablo II, expreso con satisfacción: “Ya me parecía”.
En realidad, armado del bastón de pastor rematado en cruz, JPII peregrino del planeta, misionero del mundo, repitió en un español claro: “Abran las puertas. Sí, abran de par en par las puertas a Cristo”.
Cuatro mil kilómetros en autobús y 5 mil en avión, fueron 9 mil km recorridos en Argentina para rezar con 8 grupos distintos de personas con Juan Pablo II, en marzo de 2011. Llevé esta imagen desde Roma bendecida por Benedicto, cuando en la última Audiencia de febrero bendijo las imágenes, rosarios y estampas de los peregrinos. De modo que contando los 12 mil kilómetros Roma- Bs. As., Juan Pablo recorrió en total 21 mil kilómetros. La imagen quedó finalmente en la capilla del B° Cura Brochero de Villa Dolores, mi pueblo de Córdoba, Argentina, para que el párroco Daniel Peralta la entronice, con la intención de que el nuevo beato nos ayude con la beatificación de nuestro venerable Cura Brochero.
En los encuentros de oración reflexionamos sobre un problema actual muy serio, como es la falta de unidad y de “sentido de Comunidad” que padece la familia católica. Tantos católicos “vergonzantes”; la “religión a la carta” libre de compromiso serio con nadie; el complejo “anti-romano”; los prejuicios que genera la desinformación y las calumnias sobre el Papa y la Iglesia que difunden tantos medios; los problemas, pecados y defectos de la Iglesia -que es nuestra familia- resultan excusa para “cortarse solo” de la Comunidad herida de Jesús resucitado.
Juan Pablo II, querido y venerado por el pueblo sufriente de Latinoamérica dijo en Puebla, Méjico: “La iglesia nace de la respuesta de fe que nosotros damos a Cristo”. Como Padre de Familia Juan Pablo aclara con esto, que la respuesta a Jesús y la Comunidad cristiana son una sola cosa; algo que no se puede separar. Si yo le digo que si a Jesús, inmediatamente me encuentro con el otro, con los otros que también responden: “Si”, y que yo no elijo. No todos me caen bien, y algunos me hicieron mucho mal. Por eso, el problema no es Jesús, ni Dios, sino los otros dentro de la familia y ahí está la herida, o la excusa para cortarme solo y hacer mi “religión a la carta”.
Por eso pedimos mucho a Juan Pablo II en esta pequeña misión, una gracia fundamental esencial a nuestra fe en Jesús herido y victorioso; una gracia sobre la que hablan los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola: el “sentido” que debemos tener en la Iglesia, el sentido de cuerpo, el sentido de comunidad, el sentido de familia.
Como productor de ‘Reflexiones 21’ y por mi trabajo en Radio Vaticana al servicio del Papa, me encomiendo encarecidamente a sus oraciones.
¡Gracias! y bendición, Guillermo Ortiz SJ
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