Sagrados Peregrinos
 


Dios te ofrece algo lindo (AUDIO)
Jesuita Guillermo Ortiz - R21

Escucha en esta Navidad el anuncio feliz; el anuncio de que Dios no nos deja solos. Así, en un corral de animales, Jesús es el Hijo de Dios que no nos abandona, viene a acompañarnos; a estar con nosotros; viene para ser uno como nosotros, a pasar por nuestros trabajos, penas, pobrezas, dificultades, y para mostrarnos que lo Dios ofrece es algo muy lindo y bueno como lo que le paso a él mismo. Jesús trabajó, sufrió y murió como nosotros, pero ¡Resucitó! Viene para que conozcamos el Camino de la Vida plena y feliz.
Nos gustaría más que el Padre Dios fuera como ese Papa Noel que trae regalos lindos. El regalo del Padre Dios es su propio Hijo Jesús que en nuestra propia carne nos acompaña, de modo que podamos llegar con Él a la vida plena y feliz. Como dice Ignacio de Loyola: para que siguiéndolo en la pena, también lo sigamos en la gloria (Cfr. Ejercicios 95).
El Árbol de Navidad que vemos hasta en los lugares menos religiosos, nos recuerda que hay árboles que no dan frutos venenosos, que matan –como tantos hombres y mujeres que han elegido el camino del desprecio y maltrato de los hermanos-. También hay árboles que dan frutos buenos, sanos. Hay un fruto que cura, que es medicina para el cuerpo y el alma. Por eso le decimos a la Virgen: “Bendito el fruto de tu vientre”. Jesús, el fruto bendito del vientre de María - representado en esos frutos brillantes del árbol de Navidad-, es bueno y nos da la vida plena que tu y yo a veces buscamos en lugares equivocados. Ese fruto bendito del vientre de María de Nazaret en el pesebre nos alimenta en serio, es medicina, nos cura del mal y nos llena con la fuerza y la luz de la Vida viva.
Si de veras escuchamos atentamente, y contemplando tratamos de penetrar el corazón del Misterio de Navidad, la oración nos moverá a ponernos de rodillas para adorar al Verbo hecho carne, como lo hicieron los pastores y los magos de oriente, y nos moverá a abrir el corazón a los otros, sobre todo a los más necesitados.

La Buena Noticia en Tu Corazón (AUDIO)
Resuena nuevamente este diciembre en las catedrales, basílicas, santuarios, iglesias del mundo entero, y por lo tanto también en el templo más cercano a nuestra casa, el 24 y 25 de diciembre, el anuncio de la Buena Noticia de Jesús, nacido en un establo, envuelto en pañales y abrazado por la caricia tierna de su Madre y por los cuidados amorosos de José carpintero de Nazaret.
En muchas casas de familia, el Pesebre, armado en un rincón, nos recuerda el inicio humilde, sacrificado, dramático de la Vida nueva, plena y feliz que el Padre Dios nos ofrece con el nacimiento en la carne de su Hijo amado: Jesús.
El deseo de los que hacemos “Reflexiones 21” es, que el Eco de esta Buena Noticia, llegue también a tu casa, estimadísimo oyente, a través de Tu Radio, a la gente de tu comunidad, a tu familia, como una caricia del amor tan grande de Dios, también para tu corazón herido. Que el eco de esta anuncio feliz reencienda la esperanza. Sí, el Hijo de Dios nacido en el pesebre camina con nosotros y su amor puede transformar el mundo roto, si le abrimos la puerta.
Como los pastores y los magos adoremos la Palabra de Dios hecha carne.
¡Feliz Navidad! Jesuita Guillermo Ortiz desde “Tu Radio”

¿Qué vieron? (AUDIO)
¿Qué vieron aquellos trabajadores de la noche?, o ¿esos “científicos” del cielo, por llamarlos así, cuando llegaron al lugar preciso?, ¿Qué puedes ver tu y yo si buscamos en el misterio?
Vieron y vemos: Un niño en la miseria de un establo, pero cuidado por sus padres con todo su amor. Vemos una familia pobre pero amante y por tanto vemos futuro, como es la vida palpitando en el corazón de un hijo recién nacido. Es algo hermoso, sagrado. Ahí está ya todo el hombre pero para alcanzar su estatura plena necesita todo nuestro amor. En realidad pide la vocación esencial del ser humano: ayudar a crecer.
Ya hay futuro, promesa, esperanza en la imagen de cualquier pareja con un niño en los brazos. Pero esta familia ahí, en un hueco de la noche y del mundo es como una flor en un pantano; entre el estiércol de un establo. ¿Qué harías tú ahí? Los escritos sagrados hablan de signos maravillosos, como la cometa y el coro de ángeles que cantan “Gloria”, esos que en mi pesebre navideño son hoy de cartón y luz de corriente eléctrica. ¿Quién vio y escuchó?
Aquellos trabajadores que cuidaban por la noche sus ovejas contaron a María y José  que un ángel de Dios les dijo: «No teman, les traigo una buena noticia… les ha nacido un Salvador… encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y una multitud de ángeles alababa a Dios: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!».
Jesuita Guillermo Ortiz, para tu Radio

 

 
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