Contemplativos en la acción
Estas fotos solo pretenden testimoniar un hecho. En el mejor de los casos quisieran reflejar la belleza de lo divino en la luz material, y la presencia del pueblo con su modo de manifestar la fe.
¿Cuál de estas fotos elegís para profundizar la contemplación del misterio?
¿Qué te sugiere, inspira, recuerda, motiva, esta fotografía?
Roma, Navidad en San Pedro y alrededores.
Desde los puestos de venta de piezas del pesebre en Piazza Navona -con su ‘Pesebre en Abruzo', construido sobre escombros como quedó L'Aquila en ruinas por el terremoto, con tanta gente sin casa-, al Pesebre en la Plaza de San Pedro, junto a la cabaña de pescadores con su barca y sus redes, en alusión al llamado de Jesús a los apóstoles: “yo los haré pescadores de hombres” ( Mt 4, 18-22. ), con la cúpula de San Pedro y las habitaciones del Papa como fondo.
Y alrededor del Pesebre, entrando y saliendo del santuario, gente, gente, gente; multitud de peregrinos desfilando incesantemente mañana, tarde y noche.
De todas las fotos elijo dos: La nº 09 que llamo ‘Tres luces' : Brillan en la noche (1ra luz) la luz del pesebre y su estrella, es decir, la luz de Jesús: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en sombras de muerte una luz les brilló (Is 9,2).
La luz de la cúpula de la tumba de Pedro (2da luz): Pedro- Roca símbolo de la Iglesia que después de 2000 continúa cuidando y dando testimonio de la Luz de Jesús.
La luz de las habitaciones del Papa (3ra luz), las dos ventanas juntas, desde donde el Sucesor de Pedro dirige los domingos y fiestas la oración del Ángelus. Esta luz representa la oración y enseñanza del Papa, su ministerio, principio visible de unidad.
¿Con que luz ilumino mi vida? ¿Me dejo iluminar por Jesús?
Se puede mirar esta foto escuchando el evangelio de san Juan: La luz brilla en las tinieblas. Las tinieblas no la recibieron, pero no pudieron sofocarla (Cfr. Juan 1)
Y elijo la foto nº 18 que llamo ‘Fruto Bendito de tu vientre' : El mundo dorado rematado por la cruz sobre la cúpula del santuario de San Pedro apóstol y primer Papa, representa la victoria del amor de Dios sobre el mundo entero, su Reino Universal. Esta promesa brilla entre los frutos dorados del árbol de Navidad, como brilla en el pesebre el fruto bendito del vientre de la Virgen María.
Aquí también resuena el mismo texto de Juan que afirma: “La Palabra de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros y nosotros vimos su gloria…”.
Después de profundizar la contemplación con estos textos de la Escritura Sagrada, siento deseos de repetir el Avemaría especialmente en la parte: “Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”, y de la Salve repite: ‘muestranos a Jesús, fruto vendito de tu vientre'. ¿Con que fruto alimento mi vida?
La última foto es un pesebre de una de las parroquias vecinas a San Pedro, como símbolo del pesebre que hay que armar en el propio corazón, en la propia familia.
“Señor Jesucristo, tú que has nacido en Belén, ven con nosotros. Entra en mí, en mi alma. Transfórmame. Renuévame. Haz que yo y todos nosotros… nos convirtamos en personas vivas, en las que tu amor se hace presente y el mundo es transformado.”
De la homilía de B16 el 24 de diciembre de 2009.
Todas las imágenes juntas me inspiran aquello de Jesús a Pedro “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella… (Mateo 16,13-20)”. Por eso incluyo la imagen de San Pedro de la Plaza entre las fotos de Navidad.