Fiesta de las candelas - 2 de febrero 2012
Las velas encendidas representan de manera especial esa magia de la luz que conjura las tinieblas; esa luz que permite ponerle un nombre a cada cosa, la luz que nos alumbra el camino difícil de la vida, la luz que nos quita el miedo cuando andamos en tinieblas, la luz de la verdad que nos aparta de los errores sobre la realidad y sobre el sentido de la vida humana.
El día litúrgico de la Presentación del Señor, también se llama fiesta de las candelas. Se bendicen las velas en la puerta de la Iglesia y los cristianos con las velas encendidas entran en procesión en el templo que se va iluminando completamente. Con esto se quiere representar ese día que relata el evangelio, cuando María de Nazaret con Jesús pequeño en sus brazos entra en el Templo de Jerusalén, la ciudad santa, para ofrecer al niño como lo prescribía la ley de Moisés. La acompaña José con dos pichones de palomas, que eran la ofrenda que en esa ocasión hacían los pobres.
Así, en brazos de María de Nazaret, Jesús, luz del mundo, entra por primera vez en el templo como Dios, y un hombre de Dios como el anciano Simeón lo reconoce: Bendito sea ... Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Señor, quiero que tu luz entre en el templo de mi corazón y lo ilumine con la Gloria del amor de Dios.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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