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5. Relaciones nuevas
El deseo de estar en contacto y el instinto de comunicación, son en el fondo manifestaciones actuales de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás. En realidad, cuando nos abrimos a los otros, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. Pero, además, en las personas con las que nos relacionamos buscamos ayuda, palabras y gestos de orientación y, a veces, consuelo. Una humanidad perpleja ante sí misma parece volcarse hacia los medios de comunicación en busca de respuestas que no encuentra en su entorno. Especialmente los jóvenes utilizan las nuevas tecnologías que han abierto caminos para el diálogo entre personas de diversos países, culturas y religiones. El nuevo espacio digital, llamado ciberespacio, permite encontrarse y conocer los valores y tradiciones de otros. Los grandes medios de comunicación en muchas ocasiones ceden su lugar en ese nuevo continente digital en el que las redes sociales permiten una interacción constante y personal.
Esta transformación de la comunicación humana trae consigo una buena noticia: cada día está más claro que nadie puede crecer y desarrollarse en soledad. Necesitamos hablar, escuchar, pensar y hacer juntos. Nadie tiene todas las respuestas, ningún grupo y menos aún una sola persona, puede erigirse como el depositario de un único pensamiento válido. Los comunicadores tienen entonces un aporte extraordinario para hacer a la sociedad: generar espacios de encuentro, espacios honestos de un diálogo sincero para la búsqueda del bien, la verdad y la belleza. Lugares en los cuales sea posible la libre expresión de las ideas y los sentimientos y queden de manifiesto el valor de cada persona, de la libertad en democracia y de la riqueza cultural y espiritual de nuestro pueblo. Espacios para rescatar y comunicar la memoria y la belleza de nuestros héroes, de nuestros próceres y de nuestros santos.
6. Nuestra intención como Iglesia
Nos acercamos al bicentenario de la Patria. Desde los primeros días de su historia la Iglesia caminó junto a todos los hombres de buena voluntad que han habitado este suelo y eso es lo que con humildad deseamos seguir haciendo. Queremos caminar junto a ustedes hombres y mujeres de la comunicación en esta hora de grandes y difíciles transformaciones. Valoramos mucho la tarea en la que están empeñados y la consideramos de máxima importancia para la sociedad. Sabemos de los sacrificios, esfuerzos y riesgos que implica. Creemos que en la tradición de la Iglesia hay muchos tesoros que pueden poner luz en las dificultades de estos tiempos y deseamos ofrecerlos con humildad.
Pero, por encima de todo llevamos en nuestro corazón la fe en Jesús de Nazaret y nuestro amor a Él. Creemos que escuchando sus palabras y contemplando sus gestos, podemos aprender a comunicarnos mejor, podemos descubrir una nueva forma de encontrarnos y hacer realidad ese deseo que nos urge desde el corazón: construir juntos una Patria de hermanos en dónde haya un lugar para cada argentino. Mons. Agustín Radrizzani , arzobispo de Mercedes-Luján
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