Espiritualidad del Comunicador
 
Conmovido por la comunicación en Guadalupe
 
Enamorados
 
El nuevo continente descubierto
 
La Ley de Radiodifusión
debe ser lo más plural posible Buenos Aires
 
 
 
 
 

 

3. Para construir la Patria
Los medios de comunicación, ustedes lo saben bien, tienen un papel irreemplazable en la construcción de una Nación justa en la que haya sitio para todos. Cada línea que se escribe, cada palabra que se dice, cada imagen que se genera, pueden contribuir, o no, a edificar entre todos esa sociedad justa a la que aspiramos. Para lograrlo no es necesario dar solamente "buenas noticias" ni desfigurar la realidad para disimular los conflictos y la inmensidad de los desafíos que tenemos por delante. No se trata de eso sino de algo más difícil y apasionante: presentar las dificultades, en ocasiones dramáticas, con actitud constructiva e iluminadora sin caer en la tentación del golpe de efecto fácil, muchas veces más rentable, ni en la búsqueda de ventajas personales o de grupo.
Pero hay otro esfuerzo al que somos urgidos por la responsabilidad que tenemos. Hay situaciones completamente nuevas que esperan respuestas. El año pasado los Obispos de la Argentina decíamos "la nueva cuestión social, abarca tanto las situaciones de exclusión económica como las vidas humanas que no encuentran un sentido y ya no pueden reconocer la belleza de la existencia. Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios. Los nuevos fenómenos a menudo afectan a ambientes y grupos no carentes de recursos económicos, pero expuestos a la desesperación del sin sentido de la vida, a la insidia de la droga, al abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginación o a la discriminación social. Ello se manifiesta, por ejemplo, en el crecimiento del individualismo y en el debilitamiento de los vínculos personales y comunitarios. Nos preocupan especialmente las graves carencias afectivas y emocionales. Contemplamos un gran anhelo de encontrar razones para la existencia."

4. Nuestra Misión
Estimados amigos, no estamos solamente ante el inmenso desafío de la distribución de la riqueza y de una justicia y unas instituciones que aseguren la dignidad de cada uno, la cuestión es aún más profunda: estamos ante una transformación social que afecta todas las relaciones humanas y el sentido mismo de la vida y la comunidad. Están en juego cuestiones como el valor de la vida, la familia, el cuidado de los niños, la educación, el respeto de los valores más elementales. Los medios de comunicación están en el centro de esa problemática y por eso los hombres y las mujeres que tienen responsabilidades en ellos se encuentran ante un excepcional compromiso. Podemos "hacernos los distraídos" y mirar solamente nuestros intereses; podemos vivir esta situación como una carga que se arrastra con pesar; o podemos asumirla como una magnifica misión que nos pone a la altura de tantos grandes periodistas y comunicadores que han dejado huellas imborrables en la construcción de sus comunidades. Sin dudas a esto estamos siendo convocados y la respuesta que seamos capaces de dar pondrá de manifiesto la belleza y la importancia de la vocación del comunicador.
Día a día nos llaman la atención las novedades tecnológicas, en muchos casos son verdaderamente deslumbrantes y el Papa dice en su mensaje que ni su popularidad ni su rápida difusión entre los usuarios deben sorprendernos. Pero al hacer esa observación no pone el acento en las características extraordinarias de los nuevos instrumentos, sino que la razón de esa rápida difusión la encuentra en el corazón del hombre. Nos dice que las tecnologías de la comunicación nos atraen y nos cautivan porque el ser humano está hecho para la comunicación y busca incesantemente la manera de establecer nuevas formas de entrar en comunión con sus semejantes. "Este anhelo de comunicación y amistad tiene su raíz en nuestra propia naturaleza humana y no puede comprenderse adecuadamente sólo como una respuesta a las innovaciones tecnológicas. Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicación y de la comunión".