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SÍNTESIS Encuentro de Espiritualidad de Comunicadores
realizado el sábado 1 de agosto de 2009 en la Iglesia Regina Martyrum
Buenos Aires - Argentina
ENCUENTRO DE ESPIRITUALIDAD PARA COMUNICADORES
San Ignacio de Loyola: un hombre sin fronteras
El pasado sábado 1 de agosto nos reunimos en un Encuentro de
Espirituali-dad un grupo de comunicadores católicos de diferentes
procedencias y activi-dades diversas en el área.
Con entusiasmo, pese al intenso frío, el diálogo interior propuesto por el
pa-dre Guillermo Ortiz SJ fue profundo y compartido.
El Encuentro se inició con una misa en la que pusimos a los pies de
Nuestra Madre la Virgen todos nuestros sueños, preocupaciones, temores,
alegrías, angustias, soledades. Estuvieron allí también los pedidos de
colegas del interior de nuestro país quienes por mail y por télefono nos
hicieron llegar sus peticiones desde sus lugares de trabajo: radios,
diarios, páginas dedicadas al periodismo digital, equipos diocesanos de
comunicación.
La despedida fue entre empanadas y conversaciones en las que el intercam-bio de experiencias fue fundamental: comunicadores comunicados.
Le dimos un "chau, hasta pronto" al padre Ortiz quien ya retornó, tras un
breve paso por Bogotá, a su destino en Roma en Radio Vaticana desde donde
con una perseverancia notable nos sigue uniendo a través de la oraciòn y
el amor nuestros hermanos más frágiles, cada uno en su tiempo y lugar.
Acompañamos este breve relato con algunas imágenes tomadas por los
comunicadores más dedicados a mirar la realidad a través la lente de una
cámara y también con el texto motivador para la reflexión y el ejercicio
de nuestros corazones con la mirada puesta en Jesús, su Madre, san
Maximiliano Kolbe y san Ignacio de Loyola.
Reciban, por favor, este mensaje con la única intención de estar unidos
mediante el trabajo y la fe. Virginia Bonard
Encuentro de Espiritualidad para Comunicadores
1 de agosto de 2009
El encuentro se realizo al dia siguiente de la fiesta de San Ignacio de
Loyola, patrono en la Iglesia de los Ejercicios Espirituales, y me
parecio que podia ayudar a los comunicadores una lectura de la imagen que
se venera en la Iglesia Regina Martyrum.
Finalmente, como sucede en los ejercicios de contemplación, esto resulto
pie para lo que después cada uno de los presentes descubrio en la imagen y
pidio como gracia.
Como los símbolos aquí descriptos, uno se los puede imaginar, les debo la
imagen. IGNACIO DE LOYOLA Un hombre de fronteras
Guillermo Ortiz SJ
Lectura - Contemplación de la imagen de San Ignacio de Loyola de la
Iglesia Regina Martyrum de la Ciudad de Bs. As.
Cuando el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, Benedicto XVI confirma a la
Compañía de Jesús en la misión de ir a las fronteras -recibida de los
Papas-, lo que hace es mirar a Ignacio de Loyola y su vocación; el
espíritu que el Señor infundió en él; el modo en que el Señor lo modeló y
lo transformó en instrumento suyo en la Iglesia , para la Gloria de Dios
siempre mayor, porque Ignacio de Loyola es un hombre de frontera.
Esto aparece claramente en la imagen de San Ignacio que tenemos en esta
iglesia de Regina Martyrum: Frontera de la vida y la muerte San Ignacio empuña un bastón en su mano izquierda, la mano del corazón. Es
el bastón del peregrino que sale de sí mismo y se pone en camino.
No es el bastón-garrote, arma, fusil o palabra hiriente; reacción agresiva
con la que golpeamos cuando estamos 'fuera de sí'.
Este 'salir de sí mismo', de la Casa de Loyola, todavía convaleciente, no
es reacción, es respuesta conciente, libre y decidida, a la voz de Dios
que resuena en su interior y que él trata de escuchar atentamente y
discernir.
Curiosamente el vagabundo, el que no tiene un sentido, una orientación
para su vida no usa bastón. El errante, es decir el que yerra el camino,
gira equivocado sobre sí mismo, en el yo-mío-para mí, egoísta y mezquino,
como era la vida de Ignacio de Loyola antes de la bsala de cañón que le
rompió la pierna.
Este bastón de San Ignacio es un bastón-ayuda; ayuda a caminar con
sentido, con rumbo preciso a la meta, al Encuentro interior con el Señor.
El bastón de esta imagen está rematado por la Cruz , porque la cruz es la
gran ayuda que Dios nos ofrece: su misericordia, su perdón.
Y esta es una frontera que Ignacio de Loyola acomete; la frontera donde se
desarrolla un combate interior fundamental para responder al llamado a la
Vida nueva del Encuentro con el Señor con verdadera libertad; para ponerse
realmente en camino; para ser peregrino de Dios.
Es la frontera del reconocimiento de nuestra fragilidad, debilidad,
pecado. Es el muro que levanta la vanidad, el orgullo, la vergüenza mala
que no nos permite aceptar y recibir, sentir y gustar el gozo del perdón
del Señor, su misericordia. No nos deja gozar la caricia sanadora y
vivificadora de la Cruz con el reconocimiento y confesión de los pecados.
En la peregrinación de Ignacio de Loyola el sacramento de la
reconciliación es clave. Una gracia esencial es la conciencia de esta
frontera existencial entre la vida y la muerte; de que el paso liberador
hacia la Vida es la misericordia, el perdón que brota de la Cruz de Jesús.
Por eso el bastón-cruz de esta imagen de San Ignacio es dorado,
transfigu-rado por la luz de la Vida nueva de Jesús resucitado.
¿Cómo estoy, estás en relación a la frontera de la misericordia?
¿Todavía crees que podés con tu renguera espiritual sin la ayuda del
bastón de la Cruz de Jesús, de su perdón?
Frontera de la pertenencia
Ya en la primera frontera el paso liberador, sanador, regenerador es un
sacramento concreto. Porque la Cruz de Jesús gracias a Dios es bien
concreta, con altura, ancho y peso concreto y me toca en la materia y
forma sensible del sacramento de la reconciliación. Ahí está la
misericordia plena de Dios, ofrecida, dada, recibida, gozada,
transformadora, vivificadora.
Pero además, en esta imagen, San Ignacio aparece revestido con ornamentos
sacerdotales, el alba, la casulla, para la celebración del Encuentro con
Jesús en la Eucaristía. Es otro camino, otra frontera. Es la frontera de
la pertenencia, de la vida en una familia muy grande, diversa, distinta:
la Iglesia Católica.
Po r eso a estos ornamentos sacerdotales quisiera llamarlos 'la camiseta de
la Iglesia'
Aye r como hoy no estaba de moda ponerse la camiseta de Iglesia.
Hace días leía en el diario al periodista que cubre lo religioso, que
decía que "después de sus palabras imprudentes y de varios errores el Papa
publica su tercera encíclica."; algunos de nosotros somos cristianos
vergonzantes, decimos: creo en Jesús pero el Papa, abría que ver, quizá
los corruptos son los que lo rodean. dicen los medios de desinformación
que se equivoca, no sé, y viste todo lo que dicen de algunos curas. Cómo
el nuevo párroco no me gusta o no estoy de acuerdo con él, me borre de esa
comunidad.
Los tiempos de San Ignacio son más crudos aún en este sentido. Es el
tiempo de Lutero, en el que la coherencia de la Iglesia se pone en tela de
juicio al punto del cisma, y muchos se hacen protestantes, se van de la
Iglesia. La cuerda se corta, se rompe, el hermoso vestido de la unidad se
rasga en dos completamente. Pero en la misma encrucijada del cisma Ignacio
de Loyola, convencido que el hombre imperfecto que tiene delante es el
Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro, como aparece en el Evangelio, se
pone de rodillas ante el Papa y se ofrece obediente con sus compañeros,
para que el Obispo de Roma los envíe a las fronteras, dónde más haga
falta.
Ignacio de Loyola no tiene miedo de ponerse la camiseta 'deshonrada',
sucia de la Iglesia , porque la ve, la siente, la sufre como su familia;
como su madre y sus hermanos, no como una cosa ajena, responsabilidad de
otros y no suya.
Es la frontera de la pertenencia, relacionada con lo que algunos llaman el
'complejo anti-romano'; o con la tentación de la religión a la carta; de
la 'nueva era'; el Dios difuso del amor universal, que no tiene cuerpo; no
es el cuerpo llagado de Jesús. Esto aparece también con los problemas con
el cura del barrio, en nuestras comunidades.
Por eso también a veces nos ponemos la camiseta herida de la iglesia, pero
la teñimos con algún color para que me confundan con los de derecha o de
izquierda o con el centro, como en un club de fútbol, no como miembro de
una familia de hermanos que se ayudan unos a otros a llevar sus cargas.
Algunos hasta prefieren ser y vivir como huérfanos, antes que aceptar ser
miembros y hacerse cargo de esta familia humano-divina, santa y pecadora.
Ignacio de Loyola abraza el cuerpo de Cristo doliente y herido en la
Iglesia , en sus hermanos, siguiendo al Hijo de Dios que se puso primero la
camiseta humana haciéndose hombre; que no tuvo miedo a ensuciarse con
nuestra fragilidad, con nuestros pecados y gesta la Iglesia así, con su
Cuerpo y sangre.
Así es como San Ignacio sale hacia las fronteras del mundo pero desde el
corazón de la comunidad católica, desde el corazón herido de la Iglesia.
¿Cómo va mi sentido de familia, de comunidad, el espíritu de dar la vida por Jesús y los hermanos en su Iglesia?
La frontera del mundo
La mano izquierda de san Ignacio en esta imagen sostiene también un libro.
El libro nos remite a la oración, a la Palabra que Dios nos ha dicho y
dado: Jesús, la Palabra hecha Carne.
En la oración profunda y larga de los Ejercicios Espirituales Ignacio de
Loyola respira, bebe, se empapa, es modelado, purificado, renovado,
reforzado, transformado, vivificado por el Espíritu de Jesús que habla en
su interior.
Esta inspiración (san Ignacio le llama 'moción', porque su luz y su fuerza
te pone en camino); la Voz interior del Señor se acuña con puño y letra de
San Ignacio, en el libro de los Ejercicios Espirituales. Lo escribe para
ayudar a otros en el Encuentro con Jesús vivo.
Pero en la imagen es el libro de las Constituciones de la Compañía de
Jesús, la sabiduría de la oración de los Ejercicios Espirituales se acuña
también en reglas concretas que establecen la estructura y el modo de vida
y de proceder que nos constituyen como familia religiosa; que nos dan la
identidad de jesuitas.
El libro tiene escrito en la tapa 'Ad Mayorem dei Gloriam': para la gloria
de Dios siempre mayor. ¿Una síntesis de la espiritualidad?
En la búsqueda del magis, de trabajar buscando que la Gloria de Dios sea
siempre mayor, van apareciendo las fronteras del mundo sin confines, sin
límites: 'todo el universo mundo' dice San Ignacio; los viejos y nuevos
espacios desconocidos, inexplorados donde parece imposible que llegue la
Buena Noticia del Evangelio, sobre todo donde se agudiza la lucha entre la
vida y la muerte; donde la guerra cruel entre el amor, el amor y la
terrible injusticia, hambre, miseria, explotación, sufrimiento del ser
humano, necesita que alguien se ofrezca entero para luchar por la victoria
de Cristo: «Dondequiera que en la Iglesia , incluso en los campos más difíciles y de
primera línea, en las encrucijadas ideológicas, en las trincheras
sociales, ha habido o hay conflicto entre las exigencias urgentes del
hombre y el mensaje cristiano, allí han estado y están los jesuitas»
(Pablo VI; Benedicto XVI)
¿Qué espacio ocupa la oración en mi vida cristiana y apostólica?
¿La oración, el Encuentro con la Palabra hecha carne, es lo que me
inspira, me ilumina y me da fuerzas; es lo que me mueve?¿O me mueve la fuerza de otros intereses?
Estrella de los peregrinos , la Virgen está presente de un modo especial en
el camino exterior e interior de san Ignacio.
Desde Loyola, cuando inicia su peregrinación con un cuadrito de la Virgen
de los Dolores entre sus cosas, la Virgen Madre es la abrió camino y
sostuvo la peregrinación de Ignacio de Loyola, claramente marcada por el
paso por los santuarios y por la oración a la Virgen en los momentos
claves de su peregrinación física y espiritual y en toda su vida.
Aquí también en Buenos Aires, es la Virgen la que ayudó a San Ignacio a
abrirse paso. En este lugar de Argentina es la Virgen la que hace espacio
a San Ignacio. En la segunda vuelta de la Compañía de Jesús a la Argentina
la primera comunidad jesuita es recibida en esta casa como centro del que
salieron tantas obras, también Misión Jesuita Multimedia, la obra que
inicio Marcos Pizzariello en 1959, de servicio a la audiencia de muchas
Radios y que, un día a la vez, este año cumple su cincuenta aniversario.
Que la Virgen nos ayude para que, movidos por el ejemplo de San Ignacio
este Encuentro con Jesús sea un paso cada vez más decidido, personalmente
valiente y con gran coraje apostólico hacia nuestras fronteras
existenciales, espirituales, apostólicas.
1 de Agosto de 2009 - Encuentro de Espiritualidad para comunicadores y operadores de medios de difusión.
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