Espiritualidad del Comunicador
 
 
 
 
 


La Cuna del Silencio
Guillermo Ortiz SJ

“Sientan el consuelo de Cristo y ofrezcan el bálsamo de su amor a los atribulados” resuena hoy el llamado y la misión que Benedicto XVI da a los discípulos y misioneros en la Gran Misión Continental.
La Navidad tiene fecha fija, pero la venida de Jesús a la vida de cada uno depende de cada uno y hay que ‘preparar y disponer el alma' (Ejercicios de San Ignacio nº 1).
Ojala este tiempo litúrgico coincida también con el tiempo interior, personal y comunitario de un Encuentro profundo con Jesús vivo, como promueven los obispos en la V Conferencia de Aparecida de mayo de 2007, y que es el móvil de la Misión Continental , para que nuestros pueblos atribulados tengan la Vida plena y feliz que Jesús ofrece. Para este Encuentro singular, en el mismo documento de Aparecida nuestros pastores impulsan la lectura y contemplación del Evangelio de Jesucristo . Y la importancia de esta propuesta fue puesta de relieve por el Sínodo sobre la Palabra de Dios, en Roma en octubre de 2008.
No se trata de una alternativa espiritualoide, de la búsqueda de bienestar y equilibrio interior, etc., porque todos venimos hoy con nuestro anhelo herido, golpeados en los cimientos. Además, la cruda realidad de ‘los rostros' de los sobrantes y desechables desfigurados por la deuda social nos interpela, y seguiré mirando para otra parte si no me animo a afrontar con valentía, sinceridad, humildad, el ‘rostro humano de Dios y rostro divino del hombre' Jesucristo; Palabra viviente del Padre; respuesta a los interrogantes del hombre y las culturas (Cfr. Documento de la CEA , noviembre de 2008).

 
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