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Entre los Operadores de comunicaciónsocial hay verdaderos Artistas – Guillermo Ortiz SJ
Enamorados
El enamorado canta, escribe, pinta, narra; el enamorado proclama la alegría del amor; la belleza del amado, de la amada. El enamorado es artista, el enamorado es creativo porque el amor lo eleva al nivel del Creador, como imagen y semejanza de Dios. Por eso, solo el enamorado crea verdaderamente algo nuevo, puro, bello.
Tenemos así tanta variedad de artistas como cuantos enamorados hubo y hay en el mundo, en la historia: desde el padre de familia que se las ingenia para ganarse el pan con el sudor de su frente para crear su familia; la madre pobre que con poquísimo elementos cocina sabroso, porque no le falta el condimento más importante: el amor por sus hijos; hasta aquellos que llamamos artistas porque su vocación y trabajo son con el arte misma: poetas, escritores, músicos, escultores, pintores, fotógrafos, arquitectos.
Pablo VI, un Papa enamorado de la Iglesia y su belleza; enamorado de la belleza de la familia de los hijos de Dios, llamó a los artistas: ‘enamorados de la belleza'. “… ustedes saben –les dijo-, nuestro ministerio es aquel de predicar y de hacer accesible y comprensible, conmovedor, el mundo del espíritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta operación….ustedes son maestros. …vuestra arte es la de arrebatar del cielo, del espíritu sus tesoros y revestirlos de palabra, de colores, de formas, de accesibilidad”
Enamorados de la belleza de Dios
Los misioneros Latinoamericanos crearon verdaderas obras de arte con las comunidades de pueblos originarios y también ahora.
Tenemos así muchas obras de arte religioso, inspiradas en los misterios de Jesús, la Virgen María, los santos.
Las catedrales, por ejemplo, lugares de encuentro con Dios, no solo santuarios de la fe sino también de la creatividad humana. Las imágenes de culto y de devoción que veneramos, y a las que peregrinamos rogando milagros, fueron creadas siempre por un ‘artista'.
“Necesitamos de los artistas” como dijo el Papa Pablo VI, Juan Pablo II y hoy repite Benedicto XVI, porque necesitamos discípulos misioneros enamorados de la belleza de Dios, de Jesús, de la Virgen; de la belleza de la Iglesia, de los santos, de la comunidad de peregrinos del Amor.
Cuando representan la sorprendente belleza del misterio del Amor apasionado de Dios por la humanidad, los artistas nos ayudan a elevar el alma a Dios, a crecer en la esperanza de alcanzar la plenitud de la belleza del Amor de Dios y a Dios, por la belleza del amor al prójimo, la belleza de la caridad.
Contemplemos la obra del Gran Artista: La Palabra de Dios hecha carne, para recibir la luz y la fuerza que necesitamos para continuar la peregrinación de la caridad hacia el Sol sin ocaso.
La Vía de la Belleza
El Sucesor de Pedro expresó a los artistas, entre otras cosas: “La belleza, desde aquella que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza, hasta aquella que se expresa a través de las creaciones artísticas, precisamente por su característica de abrir y ampliar los horizontes de la conciencia humana, de remandarla más allá de sí misma, de asomarla al abismo de lo infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el misterio último, hacia Dios. El arte, en todas sus expresiones, en el momento en que se confronta con las grandes interrogantes de la existencia, con los temas fundamentales de los cuales deriva el sentido de vivir, puede asumir un valor religioso y transformarse en un recorrido de profunda reflexión interior y de espiritualidad. Esta afinidad, esta sintonía entre recorrido de fe e itinerario artístico, se confirma en un incalculable número de obras de arte que tienen como protagonistas los personajes, las historias, los símbolos de aquel inmenso depósito de “figuras”- en sentido amplio- que es la Biblia, la Sagrada Escritura. Las grandes narraciones bíblicas, los temas, las imágenes, las parábolas han inspirado innumerables obras maestras en cada sector de las artes, así como también, han hablado al corazón de cada generación de creyentes mediante obras de artesanía y de arte local, no menos elocuentes y conmovedoras…” Discurso a los artistas 21-11-09
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