| |
Vocación a la comunión (audio)
Benedicto XVI habló a los participantes del Congreso sobre Prensa Católica, que se realizó en roma del 4 al 7 de octubre de 2010, organizado por el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales. Si bien el tema específico es la palabra escrita, su reflexión vale para periodistas, operadores de Medios de difusión, comunicadores. Ofrecemos un extracto del texto:
“…El mundo de los medios está atravesado por una profunda transformación también en su interior. El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en particular, la difundida multimedialidad, parece poner en discusión el papel de los medios más tradicionales y consolidados. … Una atenta reflexión sobre este campo, de hecho, hace surgir dos aspectos particulares: por un lado la especificidad del medio, la prensa, es decir, la palabra escrita y su actualidad y eficacia, en una sociedad que ha visto multiplicarse antenas, parabólicas y satélites, que se han convertido casi en los emblemas de una nueva forma de comunicar en la era de la globalización. Por otro lado, la connotación “católica”, con la responsabilidad que deriva de ser fieles de modo explícito y sustancial, a través del compromiso diario de recorrer el camino maestro de la verdad.
La búsqueda de la verdad debe ser perseguida por los periodistas católicos con mente y corazón apasionados, pero también con la profesionalidad de operadores competentes y dotados de medios adecuados y eficaces. Esto resulta aún más importante en el actual momento histórico, que pide a la figura misma del periodista, como mediador de los flujos de la información, llevar a cabo un cambio profundo. Hoy, por ejemplo, en la comunicación tiene un peso cada vez mayor el mundo de la imagen con el desarrollo de tecnologías siempre nuevas; pero si por una parte todo ello comporta indudables aspectos positivos, por otra la imagen puede también hacerse independiente de la realidad, puede dar vida a un mundo virtual, con varias consecuencias, la primera de las cuales es el riesgo de la indiferencia hacia la verdad. De hecho, las nuevas tecnologías, junto a los progresos que conllevan, pueden hacer intercambiable lo verdadero y lo falso, pueden inducir a confundir lo real con lo virtual. Además, la registración de un acontecimiento alegre o triste, puede ser consumida como espectáculo y no como ocasión de reflexión. La búsqueda de los caminos para una auténtica promoción del hombre pasa entonces a segundo plano, porque el acontecimiento es presentado principalmente para suscitar emociones. Estos aspectos suenan como campana de alarma: invitan a considerar el peligro de que lo virtual aleje de la realidad y no estimule a la búsqueda de lo verdadero, de la verdad. … La Iglesia dispone de un elemento facilitador, desde el momento en que la fe cristiana tiene en común con la comunicación una estructura fundamental: el hecho de que el medio y el mensaje coinciden; de hecho, el Hijo de Dios, el Verbo encarnado, es al mismo tiempo mensaje de salvación y medio a través del cual se realiza la salvación. … Además la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, presente al mismo tiempo en todas partes, alimenta la capacidad de relaciones más fraternales y más humanas, poniéndose como lugar de comunión entre los creyentes y, al mismo tiempo, como signo e instrumento de la vocación de todos a la comunión. Su fuerza es Cristo, y en su nombre ésta “persigue” al hombre por los caminos del mundo para salvarlo del "mysterium iniquitatis", insidiosamente operante en él. … La palabra sigue siendo el instrumento fundamental y, en un cierto sentido, constitutivo de la comunicación: ésta se utiliza hoy bajo varias formas, y también en la llamada “civilización de la imagen” conserva todo entero su valor. … Queridísimos hermanos y hermanas, quien trabaja en los medios de comunicación, si no quiere ser solo “una campana que resuena o un platillo que retiñe” (1Cor 13,1) – como diría san Pablo – debe tener fuerte en sí mismo la opción de fondo que lo capacita para tratar las cosas del mundo poniendo siempre a Dios en la cima de la escala de valores. … La tarea de ustedes… es la de ayudar al hombre contemporáneo a orientarse a Cristo, único Salvador, y la de mantener encendida en el mundo la llama de la esperanza, para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro. Por esto los exhorto a renovar constantemente la elección personal por Cristo...”
Traducción del italiano: Guillermo Ortiz SJ
|
|