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Monseñor Santiago habló también de la experiencia espiritual vivida por Ignacio de Loyola. Él –dijo- comprobó que la verdadera felicidad estaba en servir a los demás: Antes de ser santo se dio cuenta que cuando buscaba pasarla bien, el no compromiso, la pasaba bien en su momento, pero después se quedaba vacío. Al revés, cuando trataba de servir, de ser solidario, de entregarse a los demás, le costaba en el momento, pero después le quedaba alegría en el corazón, y se zambulló en esta lógica, empezó a servir aunque le costara, y encontró una alegría que ya nunca dejó”.
“… la psicología de la propaganda ha captado este deseo que hay... sobre todo en los jóvenes –dijo el obispo de Santo Tomé-, y entonces les presentan los bienes de consumo, un tipo de ropa, una bebida, una moto, un auto, como si fuera un bien grande que no pasa, que calmará la sed de felicidad, de estar bien… Si lo pueden comprar, al poco tiempo se darán cuenta que… no puede cumplir con lo que prometía. Al poco tiempo de adquirirlo, pierde su brillo, pierde atracción y no sacia la sed de felicidad. Entonces aparece otro bien de consumo, con la misma cara, una zapatilla deportiva, una bebida energizante, y entonces lo vuelven a comprar y así se origina la carrera del consumo y la sed no se sacia”.
Antorchas encendidas : Durante la misa, un joven de la diócesis de Goya leyó el "Manifiesto de la Juventud ":
“Los jóvenes venimos a tus pies, Mamá María, a manifestarte las inquietudes de nuestro corazón por nuestra Patria. Venimos caminando para expresarte nuestra búsqueda de paz y justicia.
Ante una sociedad con desigualdades, queremos la paz que se construye a partir de la búsqueda de una vida digna para todos. Anhelamos más ¡Humanidad! Los jóvenes queremos escuchar y ser escuchados, deseamos encontrar en nuestros adultos, herramientas para crecer y madurar.
Rechazamos la violencia, diciéndole “Sí” al diálogo, a las responsabilidades, al compromiso y a la vida.
Deseamos formarnos en la participación ciudadana y política, generando espacios de servicios en la búsqueda del Bien Común.
Creemos en una Argentina mejor, dejando de lado mezquindades e individualismos.
Los jóvenes nos comprometemos: - A ser Antorchas encendidas para iluminar nuestras realidades con el anuncio del “Evangelio”, desde una Espiritualidad encarnada.
Nos comprometemos a trabajar con perseverancia por el presente y el futuro que nos pertenece.
Madre de Jesús, te pedimos que nos fortalezcas y bendigas, para vivir en plenitud tu pedido, que hoy en Itatí se renueva: “¡ARGENTINA CANTA Y CAMINA!”
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