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¿Como el Caballo de Troya?
Guillermo Vázquez, nacido en 1901, decía que de chicos jugaban a enlazar burros salvajes que proliferaban por los campos de San Martín, en Córdoba, Argentina. Llevados todos al matadero ‘para mortadela', hoy los burros son escasos. No hablo de los caballos de carrera; los pura sangre cuidados mejor que los humanos. Hablo del animal de carga como ese al que Jesús subió el día que entró en Jerusalén para morir por vos y por mí. Siempre me gustaron los caballos, y cuando me llamaron a Roma de Radio Vaticana, se me vino en mente el famoso ‘Caballo de Troya'; aquel ‘regalo' que Ulises pergenio con los jefes griegos, que guardaba en su vientre de madera los mejores soldados que en la oscuridad de la noche tomaron la ciudad por sorpresa.
No un caballo, pensé, pero sí un ‘burrito de Roma' cargado de personas. Porque el trabajo de aportar al diálogo de la Iglesia con las culturas no se puede hacer solo. Sería imposible. Además, Roma es por excelencia sitio de peregrinación: santuario de los restos de Pedro apóstol y vicario de Cristo, martirizado en la plaza que lleva su nombre; como de tantos otros conocidos y anónimos torturados, que en el circo y fuera de él dieron la vida por su fe en Jesús.
Creo que no hay manera de que tenga sentido venir a Roma, sino se viene con el corazón cargado de gente, de peregrinos.
Por eso, una de las imágenes que más me ayuda en esto, es la de un burro feo pero simpático, servicial y trabajador, que tira un carro cargado de gente distinta, con anhelos heridos y esperanzas -que por sus vidas rotas; ‘deshonradas' por la injusticia-, no son ni más ni menos que ‘esperanzas heridas de milagros'. Quiero que este sea avío; mi bendita carga.
El 15 de febrero y con ‘ondata polare' en este invierno de Roma, llegó el burrito a la Plaza de Pedro, primer Papa. Y con la llegada la pregunta del millón: ¿qué puedo hacer aquí por mi gente?, ¿Qué puedo hacer –por ejemplo- por la chica de 16 que cuando estaba alcoholizada fue abusada y termino perdiendo a su bebe deforme, fruto del abuso? Ella representa bien a tantos de mi querida gente, que si es que tienen algo es solamente esta esperanza herida de milagros, y algunos tampoco tienen esta esperanza. ¿Qué puedo hacer por los que se pegaron al corazón porque, ‘abandonados de Dios' en las intenciones y acciones egoístas, codiciosas de algunos, ya no encuentran sentido a sus vidas siendo todavía tan jóvenes; y por los conocidos, familiares y amigos queridos, y por los que claman desde mi tierra masacrada…?
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