Sagrados Peregrinos
 
 
 


El milagroso Jesús de Praga

Cuenta con muchos devotos. También en Latino-américa es devoción popular muy difundida. A me-diados del siglo XVIII, se hicieron 100 reproduccio-nes de la imagen diseminadas hoy por el mundo.
Esta frágil y delicada imagen de madera recubierta de cera, de 47 centímetros de altura, llegó a Praga desde España en manos de la hija de Isabel Manrique de Lara y Mendoza que formó matrimonio con un checo. En 1628 la imagen fue donada a los Padres Carmelitas.
En la Iglesia Santa María de la Victoria y dentro de una urna de cristal, el Niño Jesús está de pie, vestido de púrpura y dorado, y coronado como un rey que nos bendice con la mano derecha.
La cruz dorada, que se levanta sobre el mundo que Jesús sostiene en su mano izquierda, es signo de la Luz; la Luz de la resurrección. Esa semilla de Vida nueva en el Espíritu de Amor, con la que Dios ansía establecer su Reino; sí, su Reino de Amor en nuestras ciudades y barrios masacrados por la violencia del egoísmo y la codicia asesina; la frialdad de la indiferencia, el rechazo de Dios y de la dignidad de la persona humana.
Y la verdad, es que esta semilla del Reino de Dios ha germinado feliz en la vida y la familia de muchos, con las gracias y milagros recibidos por la oración ante la imagen del Niño Jesús de Praga.

¡Amor Milagroso!
Más de 100 vestidos -entre otros ex votos- tiene el Niño Jesús de Praga. Ofrecidos por devotos de varios países incluidos Vietnam y China, como testimonio de que las oraciones por un milagro fueron escuchadas.
El prior del monasterio carmelita de Praga, Petr Sleich, afirma: “Al lugar llegan muchos peregrinos de lengua inglesa, española, italiana, portuguesa, francesa: vienen con el corazón abierto, a confiar su propia vida y la vida de sus seres queridos a Jesús, no como a un Dios que asusta, sino como el Dios que nos quiere tanto y que incluso tiene necesidad de nuestro amor”
“Inmediatamente llegó al convento la imagen –refiere el sacerdote-, se difundió una bella devoción. Mucha gente que rezó delante de esta imagen de Jesús pequeño, recibió gracias especiales.
Una de las primeras gracias recibidas fue para un hermano carmelita descalzo que sufría de depresión. Las crónicas del monasterio refieren que sus compañeros estaban muy agradecidos a Dios por su curación…”
“Por ejemplo –dice padre Petr-, muchos rezan para poder tener un hijo. Después de varios años de rezar, una familia italiana nos envió una foto de sus dos gemelos. Es más que un milagro: ¡¡Son dos niños!! Y llegaron después que estas personas rezaron. Yo les digo: Cuando rezan a Jesús él los escucha y estén atentos, porque él después les puede dar mucho trabajo.”

Bajar texto

 

.....
.........Archivo
.....