Como desplumar una gallina al viento – 03 de agosto de 2010
Ya repetía la abuela que la calumnia y el testimonio falso es como desplumar una gallina al viento. Es imposible recoger después las plumas que el viento desparrama. Es difícil restituir el honor y la fama después que se desacreditó, deshonró, infamó o calumnió a alguien.
“La maledicencia y la calumnia destruyen la reputación y el honor del prójimo. Ahora bien, el honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto. Así, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad.”(Catecismo 2479)
El compendio del mismo Catecismo explica: “El octavo mandamiento prohíbe: 1) El falso testimonio, el perjurio y la mentira, cuya gravedad se mide según la naturaleza de la verdad que deforma, de las circunstancias, de las intensiones del mentiroso y de los daños ocasionados a las víctimas. 2) El juicio temerario, la maledicencia, la difamación y la calumnia, que perjudican o destruyen la buena reputación y el honor, a los que tiene derecho toda persona. 3) El halago, la adulación o la complacencia, sobre todo si están orientados a pecar gravemente o para lograr ventajas ilícitas. 4) Una culpa cometida contra la verdad debe ser reparada, si ha causado daño a otro”.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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