Respuesta generosa – 25 de agosto de 2010
Se impresionó, se conmovió cuando se lo contaron. Escuchó en silencio. No dijo nada. Después fue a buscar directamente el relatado escrito de los testigos del suceso. Releyó detenidamente una y otra vez y se quedó pensando varios días, reflexionando, tratando de comprender. Después salió de la ‘biblioteca' inmensa, y descubrió a la luz del día, que muchos habían sido afectados profundamente por este hecho increíble que les cambió sus vidas para siempre.
A lo largo y a lo ancho de la geografía hay signos de que el mundo y la historia fueron realmente marcados por su presencia y por su gesto singular, extraordinario, único de amor.
Investigó más y le dijeron que podía llegar bastante cerca, no solo a sus rastros, sino también al cuerpo mismo.
En plena ciudad lo encontró y se quedó ahí, también en silencio, hasta que vinieron a decirle que cerraban, que podía volver mañana entre las 7 y las 20.
Pero no lo vieron más, porque el salió y se fue muy lejos, donde nadie sabía de aquella ‘Noticia singular' que lo transformó, igual que a los testigos primeros, para ser testigo él mismo ahora.
En el lugar de misión lo mataron cruelmente. Entre sus escritos encontraron un solo texto: ‘Jesús me amó y se entregó por mí en la cruz. Quisiera ser capaz hasta de morir por él, en agradecimiento'.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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