Jesús Templo - 24 de agosto de 2010
‘De su seno brotan ríos de agua viva'.
De distintos materiales se levantan los templos cristianos más grandes o más chicos. De piedra, de ladrillo, de madera.
La cruz o la forma elevada de los templos levantan nuestra mirada hacia el cielo infinito, imagen de Dios.
Símbolo acabado del amor, la cruz es el espacio donde brotó, del corazón de Cristo, la sangre y el agua que purifican del mal y fecundan con la fuerza divina.
Dentro del templo esta el altar en el que se celebra el sagrado misterio de la Eucaristía : ‘Esto es mi cuerpo... Este es el cáliz de mi sangre derramada por ustedes...'
En los templos más grandes se encuentra el baptisterio, donde nos sumergimos en la muerte de Cristo para resucitar con él por el bautismo: 'Derrama, Señor, sobre el agua de esta fuente el poder de tu Espíritu...'
El cristiano venera el templo material, porque el templo es prolongación del corazón santo de Cristo muerto y resucitado. ‘En el reside la plenitud de la divinidad'. Por eso el cristiano peregrina al templo, para abrevarse allí de la vida y el amor de Cristo; para curarse del mal y llenarse de la vida divina, fuerza de los peregrinos que buscan el templo definitivo.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21 |