Salvar la proposición del otro - 02 de agosto de 2010
Entre el testimonio falso y el martirio, como supremo testimonio de la Verdad , está el DIÁLOGO que atiende la propuesta del otro.
Cuando hablamos del diálogo, tan importante para nuestro mundo herido por la violencia y la injusticia, estamos en el campo del octavo mandamiento: “No dar falso testimonio ni mentir”
Viene bien retomarlo porque el mandamiento prohíbe y la ley civil pena el testimonio falso.
El supremo testimonio de la Verdad : el martirio por la fe en Jesucristo: Se juega cotidianamente en el diálogo arduo que intenta salvar la proposición del prójimo.
El Catecismo de la Iglesia Católica menciona en este punto a San Ignacio. En su histórico y recomendado libro de los Ejercicios Espirituales, forjador de santos y de emprendimientos extraordinarios como las comunidades de las Misiones Jesuitas Guaraníes, Ignacio de Loyola plantea como presupuesto esencial para el diálogo la disposición a ‘salvar la palabra del otro'.
“Para evitar el juicio temerario, cada uno debe interpretar, en cuanto sea posible, en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones de su prójimo: Todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquirirá cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales 22).
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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