Capaces de dar la Vida – 19 de agosto de 2010
Esa vida que pulsa en tu corazón es lo más grande y hermoso que tenés vos y tu familia. Tu latido es un capital precioso que puede ser bien o mal invertido. ¿En que lo invertís?
Podes gastarlo en el servicio por amor. Esa es la invitación de Jesús.
La historia de cada familia está signada por hombres y mujeres que vencieron el egoísmo y el miedo, y ofrendaron sus vidas en servicio generoso de amor por la familia, por la Patria. Y fueron felices haciéndolo. Son los héroes, los próceres. Muchos tienen la gloria anónima, escondida de estar en los cimientos de tu propia casa hoy.
Nuestros latidos pulsan gracias al amor heroico de nuestros antepasados. Tenemos una deuda de amor.
En la familia católica, nuestros héroes son los mártires, santos, beatos, venerables.
Roque González de Santa Cruz , por ejemplo, trabajó y murió por Jesús. Jesús lo hizo primero por Roque y por nosotros. Roque González lo supo, asumió el compromiso, le entregó su vida.
¿Cómo respondes vos?
‘El que guarda su vida la perderá. Pero el que pierde su vida por mi y por evangelio la salvara' afirma Jesús.
¿Sos capaz de ofrecer tu vida por una causa? Esa causa es lo único por lo que vale la pena competir, y no por las zapatillas y las marcas de moda, o quien soporta más vino o más droga, o quien tiene más coraje para matar a sangre fría, o más viveza para pasarla bien a costa de los demás.
Hay muchos dispuestos hoy a dar la vida, en países donde te persiguen por ser cristiano. ‘Jesús, te ofrezco mi vida'.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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