Tesoro en recipiente de barro - 10 de mayo de 2008
‘Llevamos un tesoro en recipientes de barro... Ya no soy yo sino Cristo quien vive en mí' dice Pablo de Tarso, lleno de la Vida de Jesús.
El mapuche Ceferino Namuncurá abrió el corazón desde chico a la Vida de Dios.
Es ‘recipiente' argentino, de un pueblo originario perseguido y confinado a la miseria junto al Río Negro, en Chimpay, por la Campaña del desierto.
Pero el poderoso fuego del amor divino caldeo este barro mapuche como modelo extraordinario de joven de esta tierra y lo acepto definitivamente como intercesor de su gente y sus devotos, por el corazón enorme de Ceferino Namuncurá.
Todo en el ‘recipiente' fue hecho para la Vida que Jesús ofrece: la nobleza y dignidad humana de su raza, la sabiduría y coherencia de su padre Manuel, el espíritu religioso mapuche respetuoso de la tierra como don sagrado y de la presencia del Creador en las cosas y los acontecimientos; el valor de los vínculos familiares, su necesidad de Dios y de justicia; la precoz conciencia del otro y el deseo visceral de ser útil, ayudar y servir, que lo atraviesa como un eje rector y germinal.
La enfermedad mortal quebró este barro en Roma, antes de cumplir 19. Pero ya el deseo caldeado por el amor divino ardía para siempre con la forma y los rasgos mapuches. Paradoja del moldeado de un Cristo nuestro: El barro es modelado por el fuego, pero la llama asume los rasgos distintivos del ‘recipiente'; arde con el rostro sonriente de Ceferino, como hoguera del deseo de Dios-con-nosotros aquí, para mí y para vos... ‘Penh' Ceferino, ruega por nosotros.
Guillermo Ortiz SJ - Reflexiones 21
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