Bautismo y Reconciliación – 18 de mayo de 2012
Toda la vida cristiana tiene su fundamento en el sacramento Bautismo. Es el acceso a la vida en el espíritu, la puerta de ingreso a todos los demás sacramentos. Mediante el bautismo Cristo perdona los pecados, y por la acción del Espíritu nacemos como hijos de Dios. Llegamos a ser miembros del Cuerpo de Cristo, somos incorporados a la Familia de Dios, y recibimos la vocación a la santidad y al apostolado, como partícipes de la misión de la Iglesia.
En el sacramento de la Reconciliación el discípulo arrepentido vuelva a la casa paterna como el hijo pródigo. Es Cristo, nuestro único Mediador y Salvador, quien renueva por obra del Espíritu Santo la Nueva Alianza de reconciliación y de paz con el Padre y entre los hermanos, fortalece o aun reincorpora a la comunión, y renueva su confianza en quien le pide perdón, invitándolo a la celebración de la Eucaristía y enviándolo nuevamente a ser sal de la tierra y luz del mundo, a practicar la misericordia después de haberla alcanzado de Dios.
Guillermo Ortiz SJ – Reflexiones 21
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